Monday, May 4, 2015

Los Siete Círculos Psíquicos

La suma total de la realización de la personalidad en un mundo material está contenida dentro de la conquista sucesiva de los siete círculos psíquicos de la potencialidad mortal. El ingreso en el séptimo círculo marca el comienzo de la verdadera función de la personalidad humana. El completar el primer círculo denota una madurez relativa del ser mortal. Aunque atravesar los siete círculos del crecimiento cósmico no equivale a la fusión con el Ajustador, el dominio de estos círculos marca el logro de aquellos pasos que son preliminares a la fusión con el Ajustador.

El Ajustador es tu socio igualitario en el logro de los siete círculos —el logro de una madurez mortal comparativa. El Ajustador asciende los círculos contigo desde el séptimo hasta el primero, pero progresa al estado de supremacía y autoactividad independientemente de la cooperación activa de la mente mortal.

Los círculos psíquicos no son exclusivamente intelectuales, tampoco son totalmente morontiales; tienen que ver con el estado de la personalidad, el logro de la mente, el crecimiento del alma y la sincronización con el Ajustador. La travesía exitosa de estos niveles requiere el funcionamiento armónico de toda la personalidad, no meramente de alguna fase de la misma. El crecimiento de las partes no equivale a la maduración auténtica del todo; en realidad las partes crecen en proporción a la expansión del yo entero —todo el yo— material, intelectual y espiritual.

Cuando el desarrollo de la naturaleza intelectual procede más rápido que el de la espiritual, esta situación vuelve tanto difícil como peligrosa la comunicación con el Ajustador del Pensamiento. Del mismo modo, el desarrollo espiritual excesivo tiende a producir una interpretación fanática y pervertida de la guía espiritual del residente divino. La falta de capacidad espiritual dificulta la transmisión a dicho intelecto material de las verdades espirituales residentes en la superconciencia más elevada. Es en la mente perfectamente equilibrada, en un cuerpo de hábitos limpios, energías neurales estabilizadas y función química equilibrada —cuando los poderes físicos, mentales y espirituales están en triuna armonía de desarrollo— en la que se puede impartir un máximo de luz y verdad con un mínimo de peligro o riesgo temporal al bienestar real de dicho ser. Mediante este crecimiento equilibrado el hombre asciende los círculos de la progresión planetaria uno por uno, del séptimo al primero.

Los Ajustadores siempre están cerca de vosotros y en vosotros, pero raramente os pueden hablar directamente, como otro ser. De círculo en círculo tus decisiones intelectuales, elecciones morales y desarrollo espiritual añaden a la habilidad del Ajustador para funcionar en tu mente; de círculo en círculo tú de este modo asciendes de las etapas más bajas de asociación con el Ajustador y afinamiento de la mente, de modo que el Ajustador cada vez más puede registrar sus ilustraciones del destino con vividez y convicción aumentadas en la conciencia evolutiva de esta mente-alma en busca de Dios.

Cada decisión que haces impide o facilita la función del Ajustador; del mismo modo estas mismas decisiones determinan tu avance en los círculos del logro humano. Es verdad que la supremacía de una decisión, su relación con una crisis, tiene mucho que ver con la influencia hacedora de círculo; sin embargo son esenciales también muchas decisiones, repeticiones frecuentes, repeticiones persistentes, para alcanzar una certeza formadora de hábitos de tales reacciones.

Es difícil definir precisamente los siete niveles de la progresión humana, debido a que estos niveles son personales; son variables para cada individuo y están aparentemente determinados por la capacidad de crecimiento de cada ser humano. Se refleja la conquista de estos niveles de evolución cósmica de tres maneras:

1. Sincronización con el Ajustador. La mente que se torna cada vez más espiritual se acerca a la presencia Ajustadora proporcionalmente al logro de los círculos.

2. Evolución del alma. La emergencia del alma morontial indica el grado y profundidad del dominio de los círculos.

3. Realidad de la personalidad. La conquista de los círculos determina directamente el grado de realidad del yo. Las personas se vuelven más reales a medida que ascienden del séptimo al primer nivel de la existencia mortal.

A medida que se atraviesan los círculos, el niño de evolución material está creciendo en un humano maduro de potencialidad inmortal. La realidad insubstancial de la naturaleza embriónica del que está en el séptimo círculo va dejando lugar a la manifestación más clara de la naturaleza morontial naciente de un ciudadano del universo local.

Aunque sea imposible definir precisamente los siete niveles, o círculos psíquicos, del crecimiento humano, es permisible sugerir los límites mínimo y máximo de estas etapas de realización de la madurez:

El séptimo círculo. Los seres humanos entran a este nivel cuando desarrollan poderes de elección personal, decisión individual, responsabilidad moral, y la capacidad de alcanzar individualidad espiritual. Esto significa la función unida de los siete espíritus ayudantes de la mente bajo la dirección del espíritu de la sabiduría, la admisión de la criatura mortal en los circuitos de influencia del Espíritu Santo y, en Urantia, el funcionamiento inicial del Espíritu de la Verdad, juntamente con la recepción de un Ajustador del Pensamiento en la mente mortal. El ingreso al séptimo círculo constituye una criatura mortal en un auténtico ciudadano potencial del universo local.

El tercer círculo. El trabajo del Ajustador es mucho más eficaz una vez que el humano ascendiente llega al tercer círculo y recibe un guardián seráfico personal del destino. Aunque no exista aparentemente una concordancia de esfuerzo entre el Ajustador y el guardián seráfico, sin embargo se puede observar un mejoramiento claro en todas las fases de logro cósmico y desarrollo espiritual posteriormente a la asignación del ayudante seráfico personal. Cuando se llega al tercer círculo, el Ajustador intenta morontializar la mente del hombre durante el resto de la vida mortal, para llegar a los círculos restantes y lograr la etapa final de la asociación divino-humana antes de que la muerte natural disuelva esta asociación singular.

El primer círculo. El Ajustador no puede ordinariamente hablar directa e inmediatamente contigo hasta que llegues al primero y final círculo de logro mortal progresivo. Este nivel representa la realización más alta posible de la relación mente—Ajustador en la experiencia humana previamente a la liberación del alma morontial evolutiva de las cadenas del cuerpo material. En cuanto a la mente, las emociones y el discernimiento cósmico, este logro del primer círculo psíquico es el acercamiento más último posible de la mente material y del Ajustador espiritual en la experiencia humana.

Tal vez sería mejor denominar estos círculos psíquicos de progresión mortal como niveles cósmicos — comprensiones reales de significados y realizaciones de valor del acercamiento progresivo a la conciencia morontial de la relación inicial del alma evolutiva con el Ser Supremo emergente. Y es esta misma relación la que hace por siempre imposible explicar plenamente el significado de los círculos cósmicos a la mente material. Estos logros de círculo están tan sólo relativamente relacionados con la conciencia de Dios. Un ser en el séptimo o sexto círculo puede ser casi tan auténticamente conocedor de Dios —consciente de la filiación— como alguien que esté en el segundo o primer círculo, pero estos seres de círculos más bajos están mucho menos conscientes de la relación experiencial con el Ser Supremo, la ciudadanía universal. El logro de estos círculos cósmicos se volverá parte de la experiencia de los que ascienden en los mundos de estancia si no consiguen dicho logro antes de la muerte natural.

La motivación de la fe hace experiencial la realización plena de la filiación del hombre con Dios, pero la acción, la finalización de las decisiones, es esencial para el logro evolucionario de la conciencia del parentesco progresivo con la actualidad cósmica del Ser Supremo. En el mundo espiritual la fe transforma los potenciales en actuales, pero los potenciales se vuelven actuales en los reinos finitos del Supremo tan sólo mediante la realización de la experiencia de la elección. Pero elegir hacer la voluntad de Dios une la fe espiritual a las decisiones materiales en la acción de la personalidad y de esta manera provee un fulcro divino y espiritual para el funcionamiento más eficaz de la palanca humana y material del hambre de Dios. Dicha sabia coordinación de fuerzas materiales y espirituales aumenta grandemente tanto la realización cósmica del Supremo como la comprensión morontial de las Deidades del Paraíso.

El dominio de los círculos cósmicos se relaciona con el crecimiento cuantitativo del alma morontial, la comprensión de los significados supremos. Pero el estado cualitativo de esta alma inmortal es totalmente dependiente de qué comprensión la fe viviente tiene del hecho-valor paraíso-potencial de que el hombre mortal es hijo del Dios eterno. Por lo tanto el que está en el séptimo círculo va a los mundos de estancia para obtener una comprensión cuantitativa adicional del crecimiento cósmico así como lo hace alguien que esté en el segundo o aun en el primer círculo.

Existe tan sólo una relación indirecta entre el logro de círculos cósmicos y la experiencia religiosa espiritual real; dichos logros son recíprocos y por lo tanto mutuamente beneficiosos. El desarrollo puramente espiritual puede tener muy poco que ver con la prosperidad material planetaria, pero el alcance de los círculos siempre aumenta el potencial para el éxito humano y para el logro mortal.

Desde el séptimo hasta el tercer círculo se produce una acción aumentada y unificada por los siete espíritus ayudantes de la mente en la tarea de liberar a la mente mortal en su dependencia de las realidades de los mecanismos de la vida material, en preparación para una mayor introducción a los niveles morontiales de experiencia. Desde el tercer círculo en adelante, la influencia de los ayudantes disminuye progresivamente.

Los siete círculos comprenden la experiencia mortal, del más alto nivel puramente animal hasta el nivel morontial más bajo y verdaderamente contactual en el cual la autoconciencia es una experiencia de la personalidad. El dominio del primer círculo cósmico señala el alcance de la madurez mortal premorontial y marca la terminación del ministerio conjunto de los espíritus ayudantes de la mente como influencia exclusiva sobre la acción mental en la personalidad humana. Más allá del primer círculo, la mente se vuelve cada vez más semejante a la inteligencia de la etapa morontial de la evolución, el ministerio conjunto de la mente cósmica y de la dote superayudante del Espíritu Creador de un universo local.


Los grandes días en las carreras individuales de los Ajustadores son: primero, cuando el sujeto humano llega al tercer círculo psíquico, asegurando así al Monitor el alcance de la autoactividad y de una gama de función aumentada (siempre y cuando el residente no fuera ya autoactuante); luego, cuando el socio humano consigue el primer círculo psíquico, él y su Ajustador pueden intercomunicarse, por lo menos hasta cierto grado; y finalmente cuando son final y eternamente fusionados.

Los Papeles de Urantia

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